Mi primera mamada... ¡Y por un hombre!
Soy Francisco y tengo 27 años. Vivo en un pueblecito de Granada. Soy un chico bastante normal, alto, pelo rubio y ojos verdes. Me suelen decir que tengo mucha suerte, y que debo ligar muchísimo. Pero por desgracia, soy tímido. Soy muy tímido. Tanto, que me costó muchos años poder virginidad. Esta historia, es de hace unos 4 años, cuando por casualidad, perdí la virginidad… ¡Con un hombre!
Hoy en día, me considero una persona bisexual, pero por aquella época era alguien totalmente hetero. Jamás había pensado que la idea de tocar una polla me atraería tanto. Durante esa época, yo estaba en tercero de un grado universitario. Un día, estaba en la Facultad estudiando un examen que tenía el día después, y se me hizo muy tarde. La Facultad estaba desierta, así que me di prisa en recoger para volver a casa. Justo antes de salir, decidí ir al baño.
Cuando entré, me fui directo al urinario. Me la saqué, y comencé a orinar. Justo en ese instante, cuando estaba en plena faena, se acercó un muchacho y se puso en el urinario de al lado. Hasta ese momento no había visto ningún pene real que no fuese el mío. Pero ese día, ese día tenía que mirarlo. Algo dentro de mi me dijo que tenía que girar la cabeza, y mirar que tenía ese ser entre los pies. Así que giré la cabeza, y se lo vi.
Madre mía, era precioso. No era extremadamente grande, pero si lo muy gordo. Hoy en día, después de haber visto otros muchos, todavía recuerdo ese pedazo de carne, y lo mucho que me impactó.
En ese momento, yo estaba en shock. No podía parar de mirarlo, estaba hipnotizado. Después de unos segundos, subir un poco la mirada, y lo miré a la cara. Estaba sonriendo, parecía que le gustaba lo que estaba pasando. En ese momento, sin guardarsela, como queriendo que lo siguiente, se dirigió hasta el cubículo que teníamos justo detrás. En ese mismo instante, presa del miedo y del desconcierto, me subí los pantalones y salí corriendo del baño. Llegué hasta la puerta principal, y me paré a pensar que estaba pasando. Me percaté de que mi entrepierna estaba totalmente hinchada, tenía una erección tremenda. No podía creer lo que acababa de pasar. Estaba empalmado por verle la polla a un desconocido. Además parecía que a ese desconocido le había gustado. ¿Espera, le había gustado?¿Me había invitado a pasar al cubículo con él?¿Debería volver?
Esta última pregunta, me rondó la cabeza mucho rato. ¿Debería volver? Y sobre todo, si volvía, ¿Que pasaría? Todas estas preguntas me rondaron la cabeza, pero era tarde, iban a cerrar, y tenía que volver a casa.
Al llegar a casa, lo primero que hice fue ir a mi habitación a descargar. Pensaba en esa polla, en ese color, en el olor que suponía debía tener. Y sobretodo, me imaginaba a mi con ella dentro de mi boca, llenándola de una dulce sustancia que hasta entonces en algo prohibido. Esa noche, totalmente erotizado, algo cambio en mi. Esa noche, decidí que esa polla sería mía.
Durante esa noche apenas dormí. Cada vez que cerraba los ojos, me veía de rodillas, esperando que esa polla me penetrara la boca. Que mi lengua recorriera cada parte de su glande…
Llegó la mañana, y por primera vez, me fui a la Facultad con ganas. Terminé mis clases con normalidad, y me fui corriendo al baño. Necesitaba encontrar a ese hombre, pedirle perdón por salir corriendo, meterme con él en el cubículo. Esta vez había mucha gente, pero por desgracia, no estaba el hombre que esperaba. Para disimular un poco, me metí en un cubículo, y me quedé dentro un rato, esperando a que se desalojara un poco. No tardó demasiado en desalojarse, así que más tranquilo, cogí el móvil y me puse a ver un vídeo. Puse una de mis categorías favoritas, chicas teen amateur.
Justo en ese momento, pasó algo raro. Algo realmente extraño. Un pie se asomó justo por debajo de la pared que me separaba del otro cubículo. Pensé que había otra persona, así que me quedé quieto, intentando que no supieran que estaba ahí. Cuando el pie se quitó, volví a lo mío. Pero No podía concentrarme en el vídeo. Mi mente estaba en esa polla. Esa rica polla, que por desgracia no había probado todavía. Así que, por enésima vez, volví a cogerme mi polla, y a movermela lentamente, disfrutando de mi fantasía.
En ese momento, volvió a aparecer el pie, pero esta vez debajo de la puerta de entrada al cubículo. Asustado, paré inmediatamente, me subí los pantalones, tiré de la cadena para disimular. En ese instante, abrí la puerta…. Era él. Ese hombre, que me había tenido caliente toda la noche, estaba delante mía, sonriendo y mirando a mi todavía erecto pene. Sin mediar palabra, me empujó hacia el retrete e hizo que me sentara. Cerró la puerta y se arrodilló. Me miró a la cara, y me hizo señal de que me callara.
Me bajó el pantalón como pudo, y empezó a besarme la polla, todavía dentro de los calzoncillos. Yo ya estaba totalmente erecto, así que la sacó. Justo al sacarla empezó a darle besos y a acariciarla con la boca. Yo estaba a mil, no me lo podía creer. Estaba sintiendo cosas que nunca antes había sentido. Era la primera vez que alguien se metía mi polla en su boca … Y era un hombre. El seguía jugando con su lengua, la pasaba por mi glande, por el tronco… el placer era máximo. En ese momento, en ese justo momento, no pude evitarlo y mientras jadeaba, lance un gran grito que se escuchó por todo el baño. Me corrí en su boca. Me corrí como nunca me había corrido en mi vida.
Estaba en una nube. Nunca antes había tenido esta sensación. En ese momento, el chico se levantó, y salió del cubículo. Fue al lavamanos para enjuagarse la boca, y escupir todo lo que le había echado en la boca.
En ese momento salí del cubículo, todavía desnudo:
- Todavía no hemos terminado, ¿no?
- Jajajajaja, vas bien caliente eh. Pero por hoy hemos acabado. Hay mucha gente por aquí. Además, con el grito que has dado, seguro que nos han pillado.
- …
- Jajajajaja, tranquilo, es broma, no había nadie por aquí. No te preocupes, ya llegará nuestro momento.
En ese momento, se dirigió a mi, y me dio un beso. - Soy Richard. Me dijo. - Nos vemos pronto. Por cierto, si no te subes el pantalón, vas a tener que dar muchas explicaciones jajajajajajaja. Y se fue.
Volví a encerrarme en el cubículo, pensando todo lo que había pasado hasta ahora. Me habían comido la polla. A mí. Al chico virgen al que no le gustaban los chicos. En ese momento de éxtasis, apareció algo que me dio pavor. Apareció de nuevo, bajo la pared, un pie. ¿El del pie de antes no era Richard? Me vestí rápidamente, y salí corriendo del baño. ¿Alguien estuvo ahí todo el tiempo?¿Me escucharon?¿Me habrán reconocido?

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